¿Qué es la Hipocondría?
La hipocondría es un trastorno somatomorfe cuya alteración fundamental es la interpretación irreal de signos o síntomas físicos como anormales cuando en realidad no lo son. Esta interpretación errónea conduce al temor o a la creencia de padecer una enfermedad grave.
¿Cuáles son los principales síntomas?
Los síntomas son variados y pueden recaer en cualquier órgano o sistema del cuerpo, p. ej. El corazón (“neurosis cardíaca”), el aparato digestivo, el cerebro, etc. o puede centrarse en las funciones corporales tales como la sudoración, los latidos cardíacos, los movimientos del estómago o el intestino o en pequeñas anormalidades físicas de poca importancia como pequeñas pápulas o úlceras de la piel , toses ocasionales, etc. El paciente interpreta estas sensaciones como pruebas de enfermedades graves. Los síntomas de las enfermedades temidas pueden presentarse en momentos diferentes o simultáneamente.
La sintomatología asociada es, aparte de la minuciosidad de los detalles y extensión de cada dolencia, es el “doctor shopping” o peregrinaciones médicas que hacen estos pacientes, lo cual va deteriorando progresivamente su confianza y por ende la relación médico-paciente, cuando no encuentran quien les diga lo que quieren oir, pues, precisamente, lo característico de un cuadro hipocondríaco es que no se encuentra ninguna patología física que avale los síntomas relatados por el paciente.
¿Cómo se puede determinar que una persona tiene hipocondría?
En general, quien hace el diagnóstico es el internista o el médico general, pues son los primeros consultados por las dolencias físicas. Ante ello, tanto los médicos generales como los especialistas deben estar alertas y evitar someter a los pacientes a exploraciones excesivas que conllevarán a la acentuación de las creencias erróneas y en ningún caso los convencerán de que no padecen las enfermedades que creen padecer.
¿En qué consiste el tratamiento de la hipocondría?
Una vez descartada la patología orgánica, es necesario que el paciente se someta a un tratamiento de psicoterapia para revisar los contenidos internos que producen los síntomas y si es necesario administrarle psicofármacos.
¿Hay personas más predispuestas?
Se consideran como factores predisponentes las experiencias anteriores de enfermedades orgánicas padecidas por el propio paciente o por familiares o amigos cercanos y el estrés psicosocial. También es llamativo que cuando los estudiantes de Medicina u otras ciencias de la salud como Odontología empiezan a estudiar patología médica, muchos comienzan a imaginarse que tienen algunas de las enfermedades que estudian.
¿En qué edades y sexo es más frecuente la hipocondría?
La Hipocondría tiene la misma frecuencia en hombres que en mujeres. La edad de comienzo más frecuente es la adolescencia, pero otras veces puede comenzar más o menos a los 30 años en las mujeres y a los 40 para los hombres.
¿Estadísticas?
No conozco la existencia de estadísticas de hipocondría en nuestro país.
¿A que especialista debe acudir una persona con hipocondría?
A un psiquiatra psicoterapeuta o a un psicólogo clínico.
¿Es curable la hipocondría?
Puede ser curable, pero requiere un tratamiento contínuo a mediano o largo plazo todo dependerá si se trata de un trastorno aislado o si se presenta como un acompañante de enfermedades psíquicas más serias como las psicosis.
¿Qué otros trastornos puede provocar hipocondría?
Como se trata de un trastorno de curso crónico con exacerbaciones y remisiones, puede generar algún tipo de incapacidad tanto personal como laboral. Las relaciones sociales y familiare se van empobreciendo, pues el sujeto, amen de hacerse monotemático con sus padecimientos, siempre se sentirá insuficientemente atendido tanto por sus familiares como por los médicos a quienes consulta y si además se lleva sus quejas para el trabajo, probablemente será progresivamente excluído de los diferentes grupos lo que aumentará su sensación de invalidez, minusvalía y rabia por ser ignorado. Si el individuo adopta un estilo de vida invalidante y se queda en la cama, su incapacidad puede hacerse muy severa.
Otro trastorno asociado pudiera ser que ante la multiplicidad y lo frecuente de los síntomas, se pase por alto alguna enfermedad grave o por el contrario, se le practiquen exploraciones diagnósticas innecesarias que conlleven cierta peligrosidad como por ejemplo, cirugías.
¿Hay alguna relación entre depresión e hipocondría? ¿Por qué?
Podría haberla, perfectamente la ansiedad hipocondríaca podría ocultar o solapar una depresión o cualquier otro cuadro psicopatológico. Desde hace mucho tiempo sabemos que el sufrimiento en general tiene al menos dos vías de expresión: física y somática. Como lo definimos al comienzo, la hipocondría está clasificada en el DSM IV entre los trastornos somatoformes, es decir, entre las alteraciones emocionales cuya expresión se hace a través del cuerpo o soma.
Hasta hace algunos años se consideraba la hipocondría sólo como una manifestación más asociada a cuadros neuróticos y/o psicóticos y no como un trastorno aislado. Sin duda, hoy sabemos que puede presentarse de ambas formas. Como síntoma acompañante Henry Ey lo clasificó en su momento en Hipocondría minor o neurótica en sus diferentes formas: paranoide, histérica y obsesiva y en Hipocondria major o psicótica en las formas: depresiva, esquizofrénica, demencial , epiléptica y delirante crónica.
Así pueden presentarse ideas delirantes de tipo hipocondríaco en algunos cuadros psicóticos como la esquizofrenia y la depresión mayor. También puede haber ideación hipocondríaca –no delirante- en el trastorno distímico, en las crisis de angustia, en el trastorno de ansiedad generalizada, en los trastornos obsesivos compulsivos y en el trastorno por somatización.
De todo lo expuesto podemos concluir que la existencia de síntomas hipocondríacos no debe dejarse de lado, pues su presencia nos puede indicar desde alteraciones psicopatológicas leves hasta otras muy graves.
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